PARABOLA DE LA BENDICION

Compartir...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestShare on TumblrEmail this to someone

En un pequeño pueblo vivía un anciano con su hijo de 17 años. Un día, el único caballo blanco con que trabajaba saltó la reja y se fue con varios caballos salvajes. La gente del pueblo murmuraba: “¡qué desgracia la suya, Don Francisco!”, y él, tranquilo, contestaba: “quizás una desgracia o quizás una bendición”.

Días después, el caballo blanco volvió junto a un hermoso caballo salvaje, y la gente saludaba al anciano diciéndole: “¡qué bendición!”, a lo que Don Francisco replicaba: “quizás una desgracia o quizás una bendición”. A los pocos días, el hijo adolescente, mientras montaba el caballo salvaje para domarlo, fue derribado y se fracturó una pierna, a raíz de lo cual empezó a cojear, y la gente le decía al anciano; “¡qué desgracia la suya, buen hombre”, a lo que él replicaba: “quizás una desgracia o quizás una bendición”.

 Días después inició la guerra y todos los jóvenes del pueblo fueron llevados al frente de batalla, pero a su hijo no lo llevaron por su cojera, y toda la gente del pueblo saludaba al anciano y le comentaba: “¡qué bendición la suya, Don Francisco!”. Y él, con su fe inquebrantable, contestó una vez más diciendo: “sólo Dios lo sabe, quizás sea una bendición o quizás una desgracia”.
Efectivamente, sólo Dios sabe, y Él nunca se equivoca.
AUTOR: ANONIMO
Compartir...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestShare on TumblrEmail this to someone

Agregar Comentario

Correo Electrónico no será publicado