QUE SABES QUE YO NO SE

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El discípulo miró al Maestro. Tan tranquilo y pacífico mientras que él mismo estaba tan agitado, inquieto y confuso.
Le preguntó al Maestro: “¿Qué sabe usted que yo no sé?” Y el Maestro simplemente respondió: “No sé nada”. “Pero usted comprende algo que yo no comprendo.” El Maestro dijo: “He comprendido que no hay nada que entender.” El discípulo persistió, “pero veo que ha llegado.” En un tono práctico, el Maestro añadió: “Sí, he llegado a donde estaba.” “Sin embargo, puedo ver que usted se ha vuelto extraordinario.” Maestro: “No, me he vuelto muy ordinario. Yo sólo acepto las cosas como son”. El discípulo estaba frustrado ahora. “Maestro, no me hable en clave. Sólo dígame lo que debo hacer”
Maestro: “No tienes que hacer nada, sólo ser. Simplemente permite que la vida fluya, no interfieras. Descansa en tu estado de Ser”. Sin embargo, el discípulo se encontraba perdido, y aún más frustrado. Su mente quería actividad mientras que el maestro se mantuvo señalándole que no hay nada que hacer, sólo reposar.
Por último, por compasión, el Maestro sugirió, “Cuidado con la respiración, observa el subir y bajar de tu estómago, céntrate en tu tercer ojo, en la parte inferior de la columna vertebral, canta tus mantras y todo eso. Son actividades básicas para calmar la mente. Cuando le das un árbol a un mono, el mono va hacia arriba y hacia abajo hasta que se cansa. Entonces él finalmente descansa.

En ese reposo, finalmente despierta.” 

Autor: Anónimo

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