RUMORES

meditandoEl discípulo no podía reprimir las ganas que tenía de contarle al Maestro el rumor que había oído en el mercado.
-Aguarda un minuto, dijo el Maestro.
-Lo que piensas contarnos ¿es verdad?
-No lo creo.
-¿Es útil?
-No, no lo es.
-¿Es divertido?
-No.
-Entonces ¿por qué tenemos que oirlo?

Moraleja: Es fácil hacer daño irreparable porque el rumor se esparce como el viento y no vuelve al mismo lugar.

Es difícil reparar el daño, porque no se puede borrar lo que está hecho, porque hecho está.
Piensa antes de hablar y si vas a decir algo, piensa lo que vas a decir antes de decirlo, recuerda: lo que haces a otros vuelve a ti, tarde o temprano.

Todo vuelve siempre a su creador.

fuente del cuento : antony de mello

moraleja: elida bentancor

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